¿De qué sirve el profesor?

¿De qué sirve el profesor?

Por Umberto Eco

Un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: “Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?”

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir información.

Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de la información empezó a ser absorbida por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión  el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales.

Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar.

Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela.

Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión.

Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios.

El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares.

Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice “casi todo”, salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si la escuela no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, los alumnos estarán preparándose no para  el presente ni para el futuro, sino para un pasado que el  viento se llevó.

 (Traducción: Mirta Rosenberg) La Nacion/L’Espresso (Distributed by The New York Times Syndicate)

http://www.lanacion.com.ar/910427-de-que-sirve-el-profesor

EL LIBRO DE TEXTO COMO MAESTRO por Umberto Eco

Maestro/a de Español.

Estimado/a Compañero/a.

Hoy día se opina mucho de las ventajas   del Internet   como herramienta educativa en demérito   de los libros de texto. El escritor italiano Umberto Eco  analiza  la situación en el siguiente artículo.


EL LIBRO DE TEXTO COMO MAESTRO

por Umberto Eco*

La idea del Gobierno italiano (por ahora sólo en estadio de propuesta) de sustituir los libros de texto escolares por material recogido directamente de Internet (para aligerar las mochilas de los estudiantes y bajar el precio de los libros de texto) ha suscitado diversas reacciones.

Dudo que el Estado pueda hacerse cargo del gasto de una computadora para cada estudiante y, si se lo impone a los padres, les haría gastar más que lo que cuestan los libros de texto.

El problema reside en que Internet no está destinado a sustituir a los libros, sino a ser un buen complemento y un incentivo para leer más.

El libro sigue siendo el instrumento príncipe de la transmisión y de la disponibilidad del saber. Y los textos escolares representan la primera e insustituible ocasión para educar a los niños en la utilización del libro.

Además, Internet proporciona un repertorio fantástico de información, pero no así los filtros para seleccionarla, mientras que la educación no consiste sólo en transmitir información, sino en enseñar criterios de selección.

Esta es la función de un maestro, pero también la de un texto escolar, que ofrece precisamente el ejemplo de una selección actualizada en el maremágnum de toda la información posible.

Una función que se realiza incluso con el peor de los textos (corresponderá al profesor criticar su parcialidad e integrarlo, pero precisamente desde el punto de vista de un criterio selectivo diferente). Si los niños no aprenden esto, que la cultura no es acumulación sino selección, no existe educación, sino desorden mental.

Algunos de los estudiantes entrevistados dijeron: “Qué buena idea. Así podré imprimir sólo las páginas que me interesan, sin tener que cargar el peso de aquellas cosas que no tengo que estudiar”. Error.

Recuerdo que en mi escuela, los maestros no me enseñaron gran cosa, pero yo repasaba sin parar mis libros de texto y en ellos encontré, por vez primera, poemas, cuentos y fragmentos de novelas. Fue una revelación y una conquista personal.

El libro de texto vale precisamente porque permite descubrir incluso aquello que el profesor está olvidando enseñar y que, en cambio, algún otro juzgó fundamental.

Además, el libro de texto permanece como fuente y útil memoria de los años escolares cursados, mientras algunos folios impresos para el uso inmediato, que se caen continuamente y que casi siempre se tiran, una vez subrayados (si lo hacemos nosotros, los profesores, imagínense los estudiantes), no dejarían huellas en el recuerdo. Sería una pérdida total.

Si el libro proporcionase algunas direcciones de Internet aconsejables, se podría buscar en ellas eventuales profundizaciones y el alumno se sentiría protagonista de una aventura personal.

Por último, si bien no sería bueno abolir el libro de texto, Internet podría sustituir ciertamente a los diccionarios, que son los que pesan más en las mochilas escolares.

Pero todo debería girar siempre alrededor del libro. Es verdad que el presidente del Consejo, Silvio Berlusconi, dijo una vez que no lee una novela desde hace 20 años, pero la escuela no debe enseñar a ser presidente del Consejo (al menos, no como éste).


*Umberto Eco es escritor y semiólogo, autor de las novelas El nombre de la Rosa y El péndulo de Foucault, entre otras  muchas obras.

*http://www.apoyolingua.com/practica/librodetextocomomaestro.html

Saludos cordiales de Humberto Cueva.

Posdata.- En la próxima entrada:

Productos de lenguaje requeridos en los Proyectos Didácticos.

El secreto mejor guardado : el resumen, constante de la clase de Español.

Maestro/a de Español.

Estimado/a compañero/a.

De todas las prácticas sociales de lenguaje, hay una que las entrelaza como hilo conductor. En este artículo,  invito a  revalorar esta   práctica de lenguaje   que  entrelaza  a  todas las prácticas  de lectura y escritura.

El secreto mejor guardado :

el  resumen,

constante de la clase de Español.

Mucho antes de que escribiera sus famosas novelas El nombre de la rosa (1980) y El péndulo de Foucault (1988), Umberto Eco escribió una nota  en la cual nos dice  cómo aprendió a hacer resúmenes:

Elogio del resumen.*

“Al terminar  mis estudios, trabajé en un departamento de noticias de un canal de televisión y nuestro jefe nos ponía frente a una pantalla en la que transcurría un noticiario. Debíamos resumir una noticia que durará minuto y medio.

A la siguiente semana el reto era reducir una noticia a un minuto. A la tercera, el resumen no debía ir más allá del medio minuto.

Había aprendido que un resumen es una exposición abreviada en la que se identifican los elementos esenciales y relevantes. Nuestra vida está rodeada de resúmenes: folletos, avisos, anuncios, catálogos, editoriales…

Hay que encontrar la oración tópico, la idea más importante de la que trata un párrafo. Si uno no encuentra una oración tópico que textualmente hable de la idea central, no hay más remedio que elaborarla.

El resumen tiene dos funciones, una para quien lo hace y otra para quien lo lee. Pienso que hacerlo es mucho más importante que leerlo. Hacer resúmenes enseña a condensar ideas. En otras palabras, enseña a escribir.”

* Eco, Umberto. Elogio del resumen . Sábado. (Suplemento de Uno más Uno)núm. 657.México:17 de enero de 2010, p.1

De esta nota de Umberto Eco podemos inferir varias cosas:  su  aprendizaje para construir resúmenes fue un proceso en el cual  cada etapa  tenía más grado de dificultad que la anterior, según se desprende del primer párrafo. En el segundo párrafo nos ofrece ejemplos de resúmenes: “folletos, avisos, anuncios, catálogos, editoriales…” , lo cual  nos lleva a advertir   que los resúmenes no son  textos  exclusivos del mundo escolar, pues tales textos existen fuera de la escuela : “Nuestra vida está rodeada de resúmenes y, quizás, la lección más interesante de Umberto Eco: “Hacer resúmenes enseña a condensar las ideas.  En otras palabras , enseña a escribir.”

El aprendizaje para construir resúmenes no siempre es tan significativo en algunas escuelas. Cuando en el ambiente escolar los resúmenes se convierten en tareas rutinarias, los alumnos no encuentran sentido a sus esfuerzos y no es raro que algunos, buscando el atajo que les evite esfuerzos intelectuales, acudan directamente a resúmenes prestados, con el convencimiento de que pueden acceder al contenido de una forma rápida. Se trata de un atajo que no lleva a ningún aprendizaje, pues  al “ahorrarse” la lectura  del  texto fuente con todas sus ideas y conceptos, se  bloquea la experiencia de aprendizaje.  Un resumen “prestado”,   elaborado por otra persona,  no puede sustituir nunca al proceso lector.

¿Cuántos resúmenes sin sentido  elabora un estudiante en su trayecto de  la primaria a la secundaria? Tengo que decirlo de manera directa: hay alumnos de secundaria que están fastidiados de hacer resúmenes. En muchos casos creo que tienen razones sobradas para repudiar la elaboración de resúmenes: no han tenido oportunidades de que un maestro construya con ellos un resumen en la clase, no han contado con espacios para discutir las ideas importantes de un texto, no conocen otra finalidad que no sea elaborar el resumen para obtener una calificación. Con tantos resúmenes  que elaboran sin sentido  en su trayecto de  la primaria a la secundaria, no es difícil entender el “hartazgo por  los resúmenes”  por parte  de  muchos alumnos.

¿ Cómo se plantea el resumen  desde la perspectiva del Programa de Español?

El resumen es un contenido explícito de los proyectos didácticos del Ámbito de Estudio en  los tres grados de secundaria.

Decimos que el resumen  es el secreto mejor guardado porque, aunque siempre lo hemos tenido frente a nosotros, generalmente lo  miramos de reojo  y en ocasiones   lo dejamos de lado asumiendo, equivocadamente,  que se trata de un contenido  suficientemente  asimilado  por los alumnos.

El resumen está presente en   los  proyectos  del Ámbito de Estudio del Primer Bloque en cada grado del Programa de Español :

  • Primer Grado (Primer Bloque): “(B.)Escribir resúmenes como apoyo al estudio o al trabajo de investigación” [Programa p.40]
  • Segundo Grado (Primer Bloque) : “—Tomar notas  o hacer resúmenes con los propósitos de la investigación”, actividad de la práctica específica “Seleccionar , comparar y registrar información de distintos textos[Programa p.70]
  • Tercer Grado (Primer Bloque) : “Elaborar resúmenes con la información recolectada”, actividad de la práctica específica “Leer y comparar diferentes tratamientos a un mismo tema.[Programa p.97]

En el aula, la construcción  del resumen  suele centrarse en  pasos convencionales:

1)    Leer atentamente un  texto fuente.

2)     Subrayar las ideas principales.

3)    Destacar de cada párrafo las palabras claves correspondientes.

4) Reescribir las  ideas principales.

El resumen, según el concepto más difundido, es un texto que organiza jerárquicamente la información de un texto base, representando así la coherencia global del mismo.*

En el ambiente escolar , tradicionalmente suele aceptarse que resumir consiste en producir, a partir de un texto fuente, un escrito que debe cumplir con las obligaciones de:

  1. ser más breve,
  2. informacionalmente fiel, y,
  3. formalmente distinto del texto fuente.

¿Qué significa “formalmente distinto”?

Decimos a los alumnos:  “Tienen  que hacer el resumen con sus propias palabras”.

Sería interesante que los maestros intentáramos  resumir un texto “x” para descubrir que no sería muy factible sustituir ciertos términos. No es posible resumir un texto sin emplear algunas palabras del mismo.

La consigna de escribir “con las propias palabras” no sólo puede conducir a distorsionar el sentido del texto sino que también podría estar contrariando una tendencia justificada de los alumnos  vinculada con el respeto por la literalidad del texto-fuente.

Ana Teberosky (1987)  estudia la construcción de resúmenes como un tipo particular de reescritura de textos y sugiere que la cita y las frases hechas son maneras de construir los textos. ** Acceder a la competencia de los alumnos para producir resúmenes escritos exige, para Teberossky, poner en marcha los siguientes pasos:

a) Subrayar. Se presenta al alumno el texto fuente y se le da un resaltador para que marque todo lo que considere que debe subrayar para hacer el resumen.

b) Borrar. Cuando termina de subrayar se le ofrece “liquid paper” y se le informa que deberá borrar todo lo que no debe constar en su resumen.

c) Textualizar. Se le proporciona media página rayada (13 renglones) informándole que deberá escribir su resumen utilizando ese espacio como límite máximo y que no se tomará en cuenta lo que exceda esa dimensión.

En nuestros libros de texto ( Español de 1º, de 2º y de 3º grados) planteamos situaciones diversas para que los alumnos aprendan a resumir, como puede verse en los proyectos del ámbito de estudio de los bloques uno de cada grado.

Partimos de la idea de que para aprender a resumir, es necesario enfrentarse a un abanico de situaciones diferentes.

Situaciones que sean diferentes en relación :

  • Al tipo de texto.
  • A los propósitos que se tienen al resumir y a los destinatarios.

No existe una técnica universal  del resumen  que sea aplicable a todos los textos. Una “técnica” aplicable a un texto de biología que igual pueda ser aplicable a un texto de historia, a un cuento o a una noticia,  por ejemplo. No se pueden “cortar” (resumir) todos los textos con las mismas tijeras. Mal haríamos en exigir un modelo universal para elaborar resúmenes para textos relacionados con tres ámbitos diferentes : ámbito de estudio ( textos informativos, descriptivos y argumentativos) ; ámbito de literatura, (textos narrativos, poéticos y teatrales) ; y ámbito de participación ciudadana( textos legales y reglamentarios)

Seguramente, cuando el alumno resume un texto, podrá re-utilizar algunas pistas que detecta para   resumir  otro texto, pero siempre se enfrentará  a  problemas específicos ante cada texto por la estructura , por los  aspectos sintácticos y semánticos del tipo de texto de que se trate.

Los propósitos también son importantes: a veces resumimos porque necesitamos luego utilizar esa información, (“Escribo un resumen  para exponer un tema”), otras veces resumimos para otros, (“Escribo la reseña de un  cuento para el periódico mural”). Son dos situaciones muy diferentes: cuando uno resume para sí mismo, uno sabe con exactitud qué es lo que conoce y qué es lo que ignora; en cambio, cuando uno resume para otro , hay que hacer suposiciones acerca de lo que el otro sabe o no sabe, acerca de cuál es la información que se puede suprimir y cuál es la que resulta imprescindible.

Al tomar en consideración al destinatario, la situación se problematiza: ¿el destinatario va a entender lo que  resumimos?, ¿ sabrá cuáles son las relaciones entre las cuestiones que se plantean?, ¿ no se explican algunas cosas porque se supone que el destinatario las conoce?

Conclusiones :

Conclusión 1. El resumen es un texto que presenta brevemente el contenido de un texto-fuente.

Conclusión 2. La intervención del maestro  es importante para el análisis previo del texto-fuente con los alumnos .

Conclusión 3.  El resumen no es una prueba de memorización.

Conclusión 4.El resumen no es una técnica que pueda enseñarse en el vacío, se requiere el “modelaje” o ejemplificación.

Conclusón 5. El aprendizaje del resumen  implica un largo proceso en el que el maestro debe brindar  a sus alumnos múltiples oportunidades de enfrentarse con textos diversos y  de asignaturas diferentes.

El resumen debe ser efectivamente objeto de trabajo en el aula; mucho mejor que pedir resúmenes  de tarea para hacer en casa, se trata de trabajar los resúmenes  con los alumnos en el aula.

Enseguida presento una  guía para que los alumnos se autoevalúen .

GUÍA PARA ALUMNO.

AUTOREVISIÓN DE  RESÚMENES

• ¿Registras el tema  del texto fuente?

• ¿Qué  ideas importantes del texto fuente  rescatas   en el resumen?

• ¿Qué ejemplos concretos del texto fuente  podrían mejorar el resumen ?

• ¿Qué oraciones  del texto fuente conviene citar textualmente para  que  el resumen sea más coherente?

•  ¿Colocas comillas para distinguir las oraciones empleadas como citas?

• ¿ Incluyes  al final  la referencia bibliográfica completa del texto fuente?

•  ¿Relees  el resumen para corregir los errores de expresión?

Posdata:

¿Podemos considerar al  resumen  como  el contenido estándar  de la lengua escrita de un egresado de secundaria?

Los estándares son enunciados que establecen criterios claros, sencillos y medibles, que los maestros debemos  considerar como meta del aprendizaje de los  alumnos:  lo que deben saber y saber hacer, los aprendizajes  esperados.

En muchos sentidos los estándares pueden cumplir  la función de marco de referencia para  establecer  lo que los estudiantes han de saber y saber hacer al finalizar un  nivel escolar.

¿ Es el resumen una estrategia que deba  considerarse como parte del estándar del egresado de secundaria?

¿Qué opina Usted  de la siguiente propuesta?

ESTÁNDAR  DE LENGUA ESCRITA DE UN EGRESADO DE SECUNDARIA.

RESUMIR el contenido de cinco textos a lo esencial, eliminando los elementos irrelevantes o redundantes, e integrando, con la información seleccionada, un escrito del que pueda derivarse la misma conclusión de los  textos completos, guardando la congruencia al interior y entre los párrafos.

EVIDENCIA DE APRENDIZAJE:

ESCRIBIR un texto monográfico a partir de resúmenes de  cinco textos sobre un tema. Incorporarar un prólogo con los aspectos más destacados, las diferencias y coincidencias de los distintos autores de los textos resumidos, respecto del tema. Utilizar un vocabulario pertinente al tema. Emplear nexos que introducen ideas ( además, por ejemplo, finalmente…) e incorporar la bibliografía correspondiente. Respetar las reglas de sintaxis y ortografía.

DESCRIPCIÓN DEL PRODUCTO FINAL ESPERADO:

Texto monográfico .

Indicadores  del texto monográfico:

  1. Resultado de resúmenes a cinco textos sobre un tema.
  2. Incorpora un prólogo con los aspectos más destacados, las diferencias y coincidencias de los distintos autores , respecto a un tema.
  3. Utiliza un vocabulario pertinente al tema.
  4. Emplea nexos que introducen ideas ( además, por ejemplo, finalmente…)
  5. Incorpora la bibliografía.
  6. Respeta las reglas de sintaxis y ortografía.

*Solé, I. (1994) Estrategias de lectura. Barcelona, Graó.

** Teberosky, A. (1995) “Componer textos.” En A. Teberosky y L. Tolchinsky Más allá de la alfabetización. Buenos Aires, Santillana.

Saludos cordiales de Humberto Cueva G.

Posdata.- En la próxima entrega: “Preguntar más y hablar menos”