EL LIBRO DE TEXTO COMO MAESTRO

EL LIBRO DE TEXTO COMO MAESTRO

por Umberto Eco*

La idea  de sustituir los libros de texto escolares por material recogido directamente de Internet (para aligerar las mochilas de los estudiantes y bajar el precio de los libros de texto) ha suscitado diversas reacciones.

Dudo que el Estado pueda hacerse cargo del gasto de un ordenador para cada estudiante y, si se lo impone a los padres, les haría gastar más que lo que cuestan los libros de texto.

Por otra parte, si hubiese sólo un ordenador para cada clase, sería el final del trabajo personal. Para algunos, esto podría constituir lo fascinante de esta solución y vendría a ser lo mismo que imprimir en la imprenta del Estado miles de folletos y distribuirlos cada mañana, como se distribuyen los bocadillos en los comedores para pobres. Aunque, en este caso, a diferencia de los bocadillos, el ordenador no llegaría para todos.

El problema es otro. El problema reside en que Internet no está destinado a sustituir a los libros, sino a ser un buen complemento y un incentivo para leer más. El libro sigue siendo el instrumento príncipe de la transmisión y de la disponibilidad del saber. Y los textos escolares representan la primera e insustituible ocasión para educar a los niños en la utilización del libro.

Además, Internet proporciona un repertorio fantástico de información, pero no así los filtros para seleccionarla, mientras que la educación no consiste sólo en transmitir información, sino en enseñar criterios de selección.

Esta es la función de un maestro, pero también la de un texto escolar, que ofrece precisamente el ejemplo de una selección actualizada en el maremágnum de toda la información posible.


Una función que se realiza incluso con el peor de los textos (corresponderá al profesor criticar su parcialidad e integrarlo, pero precisamente desde el punto de vista de un criterio selectivo diferente). Si los alumnos no aprenden esto, que la cultura no es acumulación sino selección, no existe educación, sino desorden mental.


Algunos de los estudiantes entrevistados dijeron: “Qué buena idea. Así podré imprimir sólo las páginas que me interesan, sin tener que cargar el peso de aquellas cosas que no tengo que estudiar”. Error.

Recuerdo que en mi escuela, el último año de la guerra, los maestros no me enseñaron gran cosa, pero yo repasaba sin parar mis libros de texto y en ellos encontré, por vez primera, las poesías de Giuseppe Ungaretti, Salvatore Quasimodo y Eugenio Montale. Fue una revelación y una conquista personal.

El libro de texto vale precisamente porque permite descubrir incluso aquello que el profesor está olvidando enseñar y que, en cambio, algún otro juzgó fundamental.

Además, el libro de texto permanece como fuente y útil memoria de los años escolares cursados, mientras algunos folios impresos para el uso inmediato, que se caen continuamente y que casi siempre se tiran, una vez subrayados (si lo hacemos nosotros, los profesores, imagínense los estudiantes), no dejarían huellas en el recuerdo. Sería una pérdida total.

Es verdad que los libros podrían ser menos pesados y costar menos, si renunciasen a tantas ilustraciones de colores. Bastaría con que el libro de Historia explicase quién era Julio César y, después, sería ciertamente apasionante, si se tiene un ordenador personal a mano, activar el Google y buscar imágenes de Julio César, reconstrucciones de la Roma de la época o diagramas que expliquen cómo estaba organizada una legión.

Si, además, el libro proporcionase algunas direcciones de Internet aconsejables, se podría buscar en ellas eventuales profundizaciones y el alumno se sentiría protagonista de una aventura personal. Eso sí, el profesor debería ser capaz, después, de enseñar a distinguir entre sitios serios y sitios aborrecibles o superficiales. Libro e Internet es ciertamente mejor que Libro y Mosquetón.

Por último, si bien no sería bueno abolir el libro de texto, Internet podría sustituir ciertamente a los diccionarios, que son los que pesan más en las mochilas escolares. Abonarse por poco dinero a un diccionario de latín, o de griego, o de cualquier otra lengua, disponible on-line con un simple clic, como sucede con el e-mail, sería ciertamente algo muy útil y rápido.

Pero todo debería girar siempre alrededor del libro. Es verdad que el presidente del Consejo, Silvio Berlusconi, dijo una vez que no lee una novela desde hace 20 años, pero la escuela no debe enseñar a ser presidente del Consejo (al menos, no como éste).

*Umberto Eco es escritor y semiólogo, autor de las novelas El nombre de la Rosa y El péndulo de Foucault, entre otras  muchas obras.

*http://www.apoyolingua.com/practica/librodetextocomomaestro.html

Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
Esta entrada fue publicada en Cuadernos de Trabajo, Libros de Texto, Práctica docente, Primaria, Primaria, Proyectos didácticos de Español, Secundaria, Secundaria y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a EL LIBRO DE TEXTO COMO MAESTRO

  1. MacrinaHernándezTrejo dijo:

    Muy interesante su página. En la escuela donde laboro solicitamos para este próximo ciclo escolar sus libros. Quiero saber si tiene alguna fecha para congreso de alguna ciudad que nos quede cerca para poder asistir. le escribe de la hermosa Isla de Cozumel, Quintana Roo.

    Me gusta

    • Estimada Macrina.
      La mantendré informada mediante mi amigo Germán Cerón.
      Saludos cordiales . HC
      CENTRO CULTURAL TRILLAS MÉRIDA
      Calle 60 No. 460 entre calle 51 y 53, Col Centro
      C.P. 97000, Mérida, Yucatán
      Tel. (01 999) 923 6537 y 923 5992, Fax. 923 5993
      Sr. Germán Cerón Ortega
      Gerente de Ventas

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s