Ortografía en el aula.

Maestro/a de Español.

Estimado/a Compañero/a.

“La revisión de textos en el aula” es un libro que comparte  experiencias docentes  para trabajar la ortografía con los alumnos.  Se trata de un libro de la Doctora Celia Zamudio  publicado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa.

Veamos unos fragmentos.


La revisión de textos en el aula.

Celia Zamudio Mesa *

Es importante  que los alumnos  revisen la ortografía de los textos escritos por ellos mismos e invitarlos a plantear las dificultades que surgen al leerlos.

Naturaleza de las regulaciones ortográficas

Los errores ortográficos tienen causas distintas. Por ejemplo, no es igual la dificultad que conlleva el uso de b y v en palabras como grabar y gravar, que la del uso de r y rr en pero y perro. Mientras que la alternancia de b y v no parece ceñirse a regulación alguna, la de r y rr puede definirse con facilidad. El conocimiento que se requiere para solucionar uno y otro problemas también varía.

En el primer caso, dado que la pronunciación de grabar y gravar es idéntica, el estudiante necesita reconocer el significado de las palabras y conocer las convenciones de escritura de cada una de ellas, para decidir cómo escribirlas; en cambio, en el segundo caso basta con pronunciar las palabras y conocer las convenciones de uso de la r para anotarlas correctamente. Las condiciones que regulan el uso de cada una de las letras son, pues, diferentes. Las normas que resultan de estas condiciones pueden agruparse en cuatro categorías:

1) las que refieren exclusivamente a la correspondencia letra-sonido,

2) las que refieren a usos específicos de las letras para indicar el sonido,

3) las que dirigen la escritura de los morfemas y

4) las que dirigen la escritura de familias de palabras.

Normas que refieren a la correspondencia letra-sonido.

Las regulaciones que constituyen este grupo refieren a la representación más elemental de la escritura alfabética: determinan qué letras y qué sonidos deben ponerse en relación. Por ejemplo, nos dicen que los sonidos africados palatales en español se escriben con el dígrafo ch, en tanto que los fricativos palatales se indican con ll y los nasales palatales con ñ. También nos dicen que hay que distinguir los diferentes tipos de sonidos bilabiales y representar cada uno con una letra distinta: la p para los bilabiales sordos, la b para los bilabiales sonoros y la m para los bilabiales nasales.

Normas que refieren a usos específicos de las letras para indicar el sonido 

Estas regulaciones refieren a usos específicos de las letras para indicar un sonido dentro del contexto de la palabra o la sílaba. Su funcionamiento es sistemático, pues aplican siempre en los ambientes que definen. Ejemplos de estas regulaciones son las normas de uso de la r y la rr, que aplican todo el tiempo del mismo modo:

Se escribe r para representar el sonido vibrante al principio y final de las palabras, o al interior de las sílabas donde se co-articula con otras consonantes, como en cabra, droga, atril… Se escribe r entre vocales cuando la vibración es débil, como en pera, y rr cuando la vibración es fuerte, como en perra.

También las normas de la g cuando se trata de representar el sonido velar sonoro son de este tipo:

Se escribe g cuando va con las vocales a, o y u, como en gato, gorro y gusano; gu ante las vocales e y i, como en guerra y guitarra, y güe o güi para indicar el diptongo, como en agüero y agüita.

Otro ejemplo es el de la escritura de las sílabas que inician un sonido bilabial seguido de una vibrante o una líquida:

Se escribe b en los grupos de consonantes br y bl: cabra, brote, blanco, cable.

Asimismo, la norma de escritura de la h ante los diptongos que empiezan con u. Lo importante de estas normas es entender los sonidos y los ambientes que especifican. Esto es justamente lo que los estudiantes necesitan conocer.

Normas que dirigen la escritura de los morfemas .

Este tercer grupo de regulaciones refiere a la escritura de los morfemas; enfoca principalmente los que sirven para derivar unas palabras de otras o tienen una función gramatical, como son los que integran la conjugación verbal o la formación del número en los sustantivos y adjetivos. Su aplicación es también sistemática, pero requiere de la identificación de los morfemas que tratan. Por ello es necesario trabajar con el significado de las palabras y sus partes.

Enseguida se presentan algunos ejemplos de esta clase de regulaciones:

Se escribe con b la forma del copretérito de la primera conjugación verbal: amaba, tomaba, cantaba.

Se escribe con b la forma -bundo o -bunda, que sirve para derivar nombres de verbos: vagabundo, moribundo, furibunda.

Se escribe con b la terminación -bilidad, que sirve para derivar sustantivos de los adjetivos terminados en -ble: amabilidad, posibilidad, irritabilidad.

Se escribe con s la forma –esa de los adjetivos que indican origen o procedencia.

Se escribe con z la forma -eza, que sirve para derivar sustantivos de adjetivos.

Normas que dirigen la escritura de familias de palabras

Estas regulaciones sirven para escribir series de palabras etimológicamente re- lacionadas, por lo que su aplicación se restringe a los grupos o familias de palabras. Su finalidad es preservar la etimología y morfología de las mismas, de manera que puedan identificarse en el texto con facilidad. Estas regulaciones controlan la mayor parte de las alternancias que se presentan en las raíces de las palabras; así, son las encargadas de normar, por ejemplo, los usos de la h (con excepción del contexto de los diptongos que empiezan con u), todos los usos de g y j ante e e i, muchos de los usos de la b y todos los de la v.

Como se podrá advertir, puesto que la morfología refiere a la forma de las palabras y su relación con el significado, la mejor manera de aprender estas regulaciones es vía el análisis morfológico de las palabras.

Observaciones sobre el aprendizaje de la ortografía.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención a lo largo de mi experiencia docente es que mis alumnos universitarios puedan enunciar algunas reglas ortográficas y las usen tan poco. Esto es patente, sobre todo, con las normas de acentuación ortográfica y algunas de las que refieren a la posición de las letras en las palabras. También he podido encontrarme con la situación inversa, esto es, con estudiantes que escriben sin faltas de ortografía, pero que no son capaces de enunciar más allá de tres reglas.

Entre las normas de uso de las letras más frecuentemente citadas están las que refieren al uso de m antes de p y de b, las del uso de la c ante a, o y u y el uso de la g (aunque esta última no completa, porque no mencionan el uso de las diéresis). A veces citan la norma del uso de b para escribir br y bl, pero difícilmente otras más. Con esto puede verse cómo el conocimiento de las normas no es garantía de uso de la ortografía, pues hay quienes las pueden enunciar pero no necesariamente las aplican al escribir, y quienes saben escribir ortográficamente, pero no parecen haber aprendido la ortografía por medio de su memorización.

No es difícil explicar por qué el aprendizaje de las normas no conduce al de la ortografía. En primer lugar, muchas normas ortográficas no son reglas ciegas, ya que tienen numerosas excepciones de aplicación, cosa que no sucede con las reglas que constituyen los juegos de salón, por ejemplo. En segundo, para aplicar el contenido de las normas es necesario un conocimiento morfológico más o menos sofisticado, que permita determinar las palabras, su significado y las partes donde se aplican las reglas. De ahí que, aunque las normas ortográficas se hayan formulado como preceptos o principios a seguir, éstas no sean suficientes para entender cómo funciona la escritura de las palabras. La comprensión de la ortografía depende, más bien, de la observación y el análisis de las regularidades que ésas presentan.

La naturaleza diversa de las regulaciones ortográficas nos habla de las diferencias entre las normas y su relativo dominio. No es equivalente el radio de acción de las regulaciones que refieren a las correspondencias letra-sonido o a los usos específicos de las letras, que el de las regulaciones que se aplican a una familia. La cantidad y variedad de palabras que cubren unas y otras son muy distintas.

Del mismo modo, el conocimiento que se necesita para entenderlas es diferente. Por ejemplo, para saber cuándo hay que escribir g o usar el dígrafo gu basta con conocer el sonido de la palabra, así gusano y guerra. En cambio, para saber si escribo aba, primero hay que identificar si la palabra es un verbo y si está en copretérito (v. gr. toca- ba y socava son verbos; sin embargo, sólo el primero se escribe con b porque está en copretérito).

En resumen, del hecho de que existan normas o regulaciones no se sigue que aprendamos la ortografía mediante su memorización.

Pretender que los estudiantes aprendan la ortografía equivale a poner la carreta delante de los caballos, porque para entender a plenitud una norma y aplicarla se requiere de otros conocimientos. Voy a poner un último ejemplo para explicar lo que planteo. Sin duda, una de las regulaciones más conocidas es la que norma el uso de m ante p y b. No obstante, si pensamos que dicha norma es lo que guía nuestra escritura, estaremos en un error. La cuestión es que, si bien en el lenguaje oral la consonante nasal se articula como una m ante los sonidos bilabiales, el uso de las combinaciones mb y mp no refiere solamente a esa regularidad fonética. De ser así invariablemente escribiríamos m antes de las letras que indican los sonidos bilabiales, pero el caso es que no es así.

Resulta que la consonante nasal se anota con n cuando va junto a la letra v (v. gr. convenir, invertir, invierno) y que, incluso, hay casos donde ante la p y la b el sonido nasal se escribe con n, como en tan pequeño, con pasión, tan bonita, sin bondad, etcétera. Dado que las palabras que se escriben con nv y con mb suenan igual, y lo mismo sucede con n, p y m, p (v. gr. Combino el pan con vino, Convino cenar con pan, Fue una inversión imbécil, Amacon pasión, Siente compasión), para aplicar la regla se requiere conocer cuáles de ellas son las que se escriben con nv, y también cuáles van separadas y cuáles juntas. Así, pues, es necesario tener conocimiento de la estructura morfológica de las palabras; de lo contrario, puede ser que se escriba chiles embinagre, como lo he encontrado escrito en muchos letreros por todo el país.

Más sugerencias para trabajar la ortografía

La mejor manera de identificar dónde radican nuestras dificultades ortográficas es escribiendo y revisando constantemente nuestros escritos. Desde luego, si no conocemos las formas correctas no tendremos muchas oportunidades de mejorar. Por eso, es muy importante compartir la revisión de los textos con otros miembros del grupo. En relación con este punto, usted puede trabajar con sus alumnos tomando como modelo la siguiente secuencia de actividades:

Actividad I

Pedir que revisen en pequeños grupos textos e identifiquen las palabras mal escritas.

Actividad II

Invitarlos a que proporcionen la escritura correcta.

Actividad III

Si los alumnos no conocen la respuesta correcta, puede indicarles que piensen en opciones y pedirles que las busquen una por una en el diccionario impreso hasta encontrar la que es correcta.

Actividad IV

También puede pedirles que escriban algunas de estas opciones en el buscador del diccionario digital de la Real Academia Española y observen la forma que les devuelve.

Actividad V

Si los alumnos escriben sus textos en computadora, puede indicarles que pongan su corrector ortográfico y analicen las opciones que les propone para cada palabra mal escrita.

Actividad VI

Una vez identificadas las formas correctas, por ejemplo, del verbo hacer, puede pedir que busquen todas las veces que las formas conjugadas de ese verbo aparecen en el texto y lo corrijan.

Es importante que, siempre que aparezcan expresiones mal escritas que tengan más de una interpretación (por ejemplo, aser puede corresponderse con hacer o con a ser),ustedl leve a los alumnos a establecer las diferencias de significado y proporcione o les pida ejemplos de enunciados donde aparezcan esas formas.

Usted puede ayudarlos trabajando los siguientes puntos en diferentes ocasiones:

Pídales que verifiquen que los sustantivos, adjetivos y verbos estén debidamente separados. Muchos alumnos tienden a pegar al sustantivo los artículos o las preposiciones; igualmente, tienden a unir al verbo las preposiciones y los pronombres clíticos : me, te, se, lo, la, le… Por eso es importante que analicen la forma de sustantivos, adjetivos y verbos. Pregúnteles si el verbo es comer o acomer, si el sustantivo es esquina o lasquina, etcétera.

Ponga especial énfasis en los verbos que no tienen un significado de acción evidente, como es el verbo ser, o los que funcionan como auxiliares, como haber. Los estudiantes suelen unir la forma es del verbo ser a lo que sigue y separar es cuando no corresponde, como en es  pera del verbo esperar. Igualmente, tienden a confundir el verbo haber con a ver (v. gr. En la fiesta va aver comida; también vaa ver comida). Hágales notar estos errores.

Recomiéndeles que siempre que se encuentren con esas secuencias analicen su significado y verifiquen si las escribieron correctamente.

Repase la lista de las preposiciones y pídales que busquen las que tienen en su texto. Es importante que aprendan a distinguir cuándo una forma es preposición y cuándo no lo es. Por ejemplo, en en enseñar o por en pordiosero no son preposiciones. Muchos estudiantes cometen este tipo de errores.

Ayúdelos a identificarlos analizando la forma y el significado de los sustantivos, por un lado, y de la preposiciones, por otro.

Repase la lista de los pronombres clíticos. Lleve a sus alumnos a reconocer, por ejemplo, que las formas –me en come y ámame, o –se en ase y ásese, aunque tienen las misma letras, no significan lo mismo. Los estudiantes también suelen juntar los clíticos entre sí: selo, melo. Ayúdelos a identificar estas secuencias en sus textos para que las separen durante la corrección. Haga que se fijen en las regulaciones de escritura de los clíticos, revisando textos bien escritos.

Repase la lista de artículos. Vea que los estudiantes los identifiquen en sus textos y los separen correctamente. Es un error común unir la preposición a y el artículo la: ala, alas. Ayude a que sus estudiantes tomen conciencia de este error y distingan entre el significado de la secuencia errónea y la palabra ala.

Por último, recuerde no dejar de lado el estudio de las familias de palabras.

Trate de incluir una vez al mes actividades de investigación dirigidas a ampliar el conocimiento del vocabulario. Hay muchos diccionarios que pueden ayudarlos en esa tarea: etimológicos, de sinónimos, de regionalismos, de indigenismos. Se debe insistir en el análisis de las regularidades a la luz de la clasificación presentada. Y, sobre todo, se debe hacer de la revisión ortográfica una práctica constante.

*Celia Zamudio Mesa,  La revisión de textos en el aula. Una guía para el maestro. Cap. VI p. 105(Materiales para apoyar la práctica educativa )Portal del INEE

(http://www.inee.edu.mx/index.)

Saludos cordiales de Humberto Cueva G.

Posdata.- En la próxima entrega: Más de ortografía.

Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
Esta entrada fue publicada en Cuadernos de Trabajo, Libros de Texto, Práctica docente, Primaria, Primaria, Proyectos didácticos de Español, Secundaria, Secundaria y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Ortografía en el aula.

  1. cristal s{anchez romero dijo:

    y cómo le hago para identificar mis erroressssssssssssssss de ortografia?

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    • Cristal.
      Me dices: “¿cómo le hago para identificar mis erroressssssssssssssss de ortografia?”
      ¿Estás segura que tú no puedes responder la pregunta?
      Apuesto que sí.
      Saludos cordiales. H.C.

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  2. Clara Pérez Aguirre dijo:

    Las sugerencias que manda no quedarán en el olvido , Gracias

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  3. ANN dijo:

    En este ciclo trabajo con alumnos de primer grado, en su proceso de descubrir o reconocer las convencionalidades y regularidades del sistema de escritura, cometen los “errores” aquí citados y aunque son chicos del primer ciclo estas sugerencias son aplicables para ellos también, creo que vamos por buen camino. ¡Seguimos leyendo!, gracias.

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  4. martha dijo:

    ¡GRACIAS! por todos los materiales que me haz hecho llegar, todos me han y serán de mucha utilidad para el proxiomo ciclo escolar. Espero seguir recibiendo este valioso apoyo didáctico. Con todo respeto Martha

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  5. secundaria 5 dijo:

    MAESTRO HUMBERTO:
    TODO UN EXTO SU TRABAJO…

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