Trabajar la ortografía

foto2

Trabajar la ortografía

                                                      Dra. Celia Zamudio Mesa *

Cualquiera que sea el punto de partida, usted deberá propiciar que los estudiantes se percaten de los errores ortográficos que cometen. Por ejemplo, puede ayudarlos a autoevaluarse tomando como referencia un texto que usted les dicte con esa finalidad, o bien, algunos de los ya escritos por ellos; pedirles que revisen la ortografía y, después, que traten de hacer una lista de las palabras que les han parecido más difíciles de escribir.

 A continuación, puede pedirles que traten de identificar a qué se deben las dificultades y ordenarlas.

Autoevaluarse con frecuencia durante el año escolar permite al estudiante no sólo darse cuenta de los problemas que tiene, sino de los que va resolviendo.

253x190_181224

1)Naturaleza de las regulaciones ortográficas

Los errores ortográficos tienen causas distintas. Por ejemplo, no es igual la dificultad que conlleva el uso de b y v en palabras como grabar y gravar, que la del uso de r y rr en pero y perro. Mientras que la alternancia de b y v no parece ceñirse a regulación alguna, la de r y rr puede definirse con facilidad.

En el primer caso, dado que la pronunciación de grabar y gravar es idéntica, el estudiante necesita reconocer el significado de las palabras y conocer las convenciones de escritura de cada una de ellas, para decidir cómo escribirlas; en cambio, en el segundo caso basta con pronunciar las palabras y conocer las convenciones de uso de la r para anotarlas correctamente.

2)Normas que refieren a la correspondencia letra-sonido.

Las regulaciones que constituyen este grupo refieren a la representación más elemental de la escritura alfabética: determinan qué letras y qué sonidos deben ponerse en relación. Por ejemplo, nos dicen que los sonidos africados palatales en español se escriben con el dígrafo ch, en tanto que los fricativos palatales se indican con ll y los nasales palatales con ñ. También nos dicen que hay que distinguir los diferentes tipos de sonidos bilabiales y representar cada uno con una letra distinta: la p para los bilabiales sordos, la b para los bilabiales sonoros y la m para los bilabiales nasales.

No es raro ver que los niños que están empezando a escribir alfabéticamente escriben bigote como migote, camisa como gamisa, niño como ninio o papaya como papaña y papaia.

3)Normas que refieren a usos específicos de las letras para indicar el sonido .

Estas regulaciones refieren a usos específicos de las letras para indicar un sonido dentro del contexto de la palabra o la sílaba. Su funcionamiento es sistemático, pues aplican siempre en los ambientes que definen. Ejemplos de estas regulaciones son las normas de uso de la r y la rr, que aplican todo el tiempo del mismo modo:

Se escribe r para representar el sonido vibrante al principio y final de las palabras, o al interior de las sílabas donde se co-articula con otras consonantes, como en cabra, droga, atril… Se escribe r entre vocales cuando la vibración es débil, como en pera, y rr cuando la vibración es fuerte, como en perra.

También las normas de la g cuando se trata de representar el sonido velar sonoro son de este tipo:

Se escribe g cuando va con las vocales a, o y u, como en gato, gorro y gusano; gu ante las vocales e y i, como en guerra y guitarra, y güe o güi para indicar el diptongo, como en agüero y agüita.

Otro ejemplo es el de la escritura de las sílabas que inician un sonido bilabial seguido de una vibrante o una líquida:

Se escribe b en los grupos de consonantes br y bl: cabra, brote, blanco, cable.

Asimismo, la norma de escritura de la h ante los diptongos que empiezan con u. Lo importante de estas normas es entender los sonidos y los ambientes que especifican. Esto es justamente lo que los estudiantes necesitan conocer.

4)Normas que dirigen la escritura de los morfemas .

Este tercer grupo de regulaciones refiere a la escritura de los morfemas; enfoca principalmente los que sirven para derivar unas palabras de otras o tienen una función gramatical, como son los que integran la conjugación verbal o la formación del número en los sustantivos y adjetivos.

Enseguida se presentan algunos ejemplos de esta clase de regulaciones:

Se escribe con b la forma del copretérito de la primera conjugación verbal: amaba, tomaba, cantaba.

Se escribe con b la forma -bundo o -bunda, que sirve para derivar nombres de verbos: vagabundo, moribundo, furibunda.

Se escribe con b la terminación -bilidad, que sirve para derivar sustantivos de los adjetivos terminados en -ble: amabilidad, posibilidad, irritabilidad.

Se escribe con s la forma -esa de los adjetivos que indican origen o procedencia.

Se escribe con z la forma -eza, que sirve para derivar sustantivos de adjetivos.

 5)Normas que dirigen la escritura de familias de palabras

Estas regulaciones sirven para escribir series de palabras etimológicamente relacionadas, por lo que su aplicación se restringe a los grupos o familias de palabras. Su finalidad es preservar la etimología y morfología de las mismas, de manera que puedan identificarse en el texto con facilidad. Estas regulaciones controlan la mayor parte de las alternancias que se presentan en las raíces de las palabras; así, son las encargadas de normar, por ejemplo, los usos de la h (con excepción del contexto de los diptongos que empiezan con u), todos los usos de g y j ante e e i, muchos de los usos de la b y todos los de la v.

Observaciones sobre el aprendizaje de la ortografía.

Al hablar de reglas ortográficas corremos el riesgo de creer que su conocimiento explícito es lo que guía el uso de las letras y demás signos que constituyen las palabras gráficas, de un modo parecido a las disposiciones contenidas en un instructivo, que nos permiten armar un aparato o jugar un juego de salón después de haberlas leído. Con las regulaciones ortográficas sucede algo distinto. No se trata de reglas que dirijan el aprendizaje de la ortografía, sino de medidas que unifican o normalizan el modo de escribir una lengua.

El conocimiento de las normas no es garantía de uso de la ortografía, pues hay quienes las pueden enunciar pero no necesariamente las aplican al escribir, y hay  quienes saben escribir ortográficamente, pero no parecen haber aprendido la ortografía por medio de la memorización de reglas.

No es difícil explicar por qué el aprendizaje de las normas no conduce al de la ortografía. La comprensión de la ortografía depende, más bien, de la observación y el análisis de las regularidades que ésas presentan.

Para saber cuándo hay que escribir g o usar el dígrafo gu basta con conocer el sonido de la palabra, así gusano y guerra. En cambio, para saber si escribo –aba, primero hay que identificar si la palabra es un verbo y si está en copretérito (v. gr. tocaba y socava son verbos; sin embargo, sólo el primero se escribe con b porque está en copretérito).

En resumen, del hecho de que existan normas o regulaciones no se sigue que aprendamos la ortografía mediante su memorización. Pretender que los estudiantes aprendan la ortografía equivale a poner la carreta delante de los caballos, porque para entender a plenitud una norma y aplicarla se requiere de otros conocimientos. Voy a poner un último ejemplo para explicar lo que planteo. Sin duda, una de las regulaciones más conocidas es la que norma el uso de m ante p y b. No obstante, si pensamos que dicha norma es lo que guía nuestra escritura, estaremos en un error. La cuestión es que, si bien en el lenguaje oral la consonante nasal se articula como una m ante los sonidos bilabiales, el uso de las combinaciones mb y mp no refiere solamente a esa regularidad fonética. De ser así invariablemente escribiríamos m antes de las letras que indican los sonidos bilabiales, pero el caso es que no es así.

Resulta que la consonante nasal se anota con n cuando va junto a la letra v (v. gr. convenir, invertir, invierno) y que, incluso, hay casos donde ante la p y la b el sonido nasal se escribe con n, como en tan pequeño, con pasión, tan bonita, sin bondad, etcétera. Dado que las palabras que se escriben con nv y con mb suenan igual, y lo mismo sucede con n, p y m, p (v. gr. Combino el pan con vino, Convino cenar con pan, Fue una inversión imbécil, Ama con pasión, Siente compasión), para aplicar la regla se requiere conocer cuáles de ellas son las que se escriben con nv, y también cuáles van separadas y cuáles juntas. Así, pues, es necesario tener conocimiento de la estructura morfológica de las palabras; de lo contrario, puede ser que se escriba chiles embinagre, como lo he encontrado escrito en muchos letreros por todo el país.

Más sugerencias para trabajar la ortografía

La mejor manera de identificar dónde radican nuestras dificultades ortográficas es escribiendo y revisando constantemente nuestros escritos. Desde luego, si no conocemos las formas correctas no tendremos muchas oportunidades de mejorar. Por eso, es muy importante compartir la revisión de los textos con otros miembros del grupo. En relación con este punto, usted puede trabajar con sus alumnos tomando como modelo la siguiente secuencia de actividades:

Actividad I

Pedir que revisen en pequeños grupos textos e identifiquen las palabras mal escritas.

Actividad II

Invitarlos a que proporcionen la escritura correcta.

Actividad III

Si los alumnos no conocen la respuesta correcta, puede indicarles que piensen en opciones y pedirles que las busquen una por una en el diccionario impreso hasta encontrar la que es correcta.

Actividad IV

También puede pedirles que escriban algunas de estas opciones en el buscador del diccionario digital de la Real Academia Española y observen la forma que les devuelve.

Actividad V

Si los alumnos escriben sus textos en computadora, puede indicarles que pongan su corrector ortográfico y analicen las opciones que les propone para cada palabra mal escrita.

Actividad VI

Una vez identificadas las formas correctas, por ejemplo, del verbo hacer, puede pedir que busquen todas las veces que las formas conjugadas de ese verbo aparecen en el texto y lo corrijan.

Es importante que, siempre que aparezcan expresiones mal escritas que tengan más de una interpretación (por ejemplo, aser puede corresponderse con hacer o con a ser),usted lleve a los alumnos a establecer las diferencias de significado y proporcione o les pida ejemplos de enunciados donde aparezcan esas formas.

Hay muchos diccionarios que pueden ayudarlos en esa tarea: etimológicos, de sinónimos, de regionalismos, de indigenismos. Y, sobre todo, se debe hacer de la revisión ortográfica una práctica constante.

*Celia Zamudio Mesa, en La revisión de textos en el aula. Una guía para el maestro. Cap. VI p. 105(Materiales para apoyar la práctica educativa )

DICCIONARIO 

Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
Esta entrada fue publicada en Cuadernos de Trabajo, Libros de Texto, Práctica docente, Primaria, Primaria, Proyectos didácticos de Español, Secundaria, Secundaria y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s