La enseñanza de la lectura en México: reseña histórica

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La enseñanza de la lectura en México: reseña histórica

Por María Antonieta Díaz y Salvador Saulés*

(Fragmento)

Desde los albores de la Independencia, la lectura ha sido vista como “la llave de acceso al conocimiento”, pues se afirmaba que su dominio ofrecía “grandes ventajas a los seres humanos en su vida cotidiana”.(1)

 En 1822 se establece el método de enseñanza mutua, cuya novedad era enseñar la lectura y la escritura de forma simultánea.(2)

 Más adelante, en el periodo juarista, era frecuente utilizar un método individual de enseñanza que consistía en que el maestro se dedicara “por espacio de tres minutos” a que un niño leyera un texto elegido previamente.(3)

Con sólo 18% de la población mayor de 10 años alfabetizada en 1895,(4) Porfirio Díaz declaró que los métodos pedagógicos que se utilizaban “eran anticuados e ineficaces” (Baez Pinal, 2009: 74). Se recomendaron estrategias en las que se evitara el aprendizaje memorístico de los textos y se optara por clases orales en las que se usara de preferencia el método socrático.(5)

 Pero esto no mejoró la situación, pues al inicio de la Revolución Mexicana cerca de 73% de la población de más de 10 años era considerada analfabeta.

Al término de la Revolución, en 1921, con José Vasconcelos al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se inició una campaña alfabetizadora y de promoción de la lectura, actividad considerada como un puntal de la enseñanza y elemento insustituible para la formación de la identidad nacional. Vasconcelos consideraba que traducir al castellano las obras cumbre de la humanidad era “un deber patriótico” (Loyo, 2005: 262).

A finales de los años veinte, las políticas educativas se encaminaron a atender las necesidades inmediatas de la población campesina y a impartirle enseñanzas que elevaran su nivel de vida y su productividad, organizando las escuelas a partir de los principios de la escuela activa.(6)

De 1934 a 1942 se impulsó una reforma basada en el proyecto de Educación Socialista en el que se enfatizaba el carácter activo y funcional de la educación escolar.(7)

 Las principales acciones durante este periodo fueron retomar la política a favor de la lectura popular, combatir el analfabetismo y alfabetizar a los indígenas en sus lengua maternas. El primer paso era disminuir la cantidad de población que no podía leer ni escribir: prácticamente 60% de la población mayor de 10 años.

En 1959 comenzó el Plan de Once Años que buscó mejorar la educación primaria y expandirla.(8)

 La enseñanza de la lectura y la escritura se realizaba a través del método ecléctico, es decir, de la combinación de una estrategia sintética y una analítica: del todo a la parte y de la parte al todo. Dentro del salón de clases se atendía la modalidad de lectura silenciosa que era la única que solía emplearse cuando el objetivo era valorar la comprensión. O la modalidad en voz alta en la que se evaluaba entonación, modulación, no silabear, o se centraba en los minutos en que el alumno leía un texto: “había concursos de lectura rápida en los que con reloj en mano el profesor medía el tiempo y la claridad con la que se articulaba”. Además, se buscaba que la lectura en voz alta tuviera la finalidad de “aprender a leer para otros, a leer para ser escuchados” (Baez Pinal, 2009: 131-133).

Al finalizar la década de los años sesenta, un número considerable de niños no contaba con escuela y 24% de los habitantes mayores de 10 años no sabían leer ni escribir. (Greaves, 2005: 339). Se propuso entonces una reforma del sistema educativo que contempló no sólo los cambios de planes, programas, libros de texto y métodos de enseñanza, también una visión distinta: “el aprendizaje como proceso, la actitud crítica y la educación para el cambio (el aprender a aprender), el método científico y la conciencia histórica” (Espinosa, 2002, apud Baez Pinal, 2009: 136). El cambio alcanzó la enseñanza de la lengua y de la lectura. Se dejó atrás el método ecléctico y se utilizó el denominado Método global de análisis estructural que se basaba en la premisa de que la lectura implica necesariamente la comprensión y no sólo como una simple decodificación de signos.

En 1976 el Plan Nacional de Educación inició con un diagnóstico desalentador. En esta etapa se presentaron nuevas modificaciones en los programas de Español de primaria y secundaria. La nueva concepción partía del principio de que “toda lengua pertenece a quienes la hablan” y son los hablantes o usuarios quienes logran que la lengua sea un sistema autorregulado (Ávila, 1985, apud Baez Pinal, 2009: 144).

A partir de los años ochenta, se comenzó a manejar un discurso más amplio sobre la enseñanza de la lectura. La percepción de esta actividad sólo como alfabetización inicial se vio desplazada por “una acepción comunicativa de la lectura” (Reimers y Jacobs, 2009: 67).

Años después, la SEP emprende distintas acciones para impulsar el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica. En 1993 inicia una reforma curricular y pedagógica que se caracteriza por presentar, entre otras innovaciones, un enfoque distinto en la enseñanza de la lengua materna que repercute, precisamente, en la manera de abordar la lectura en el ámbito escolar. El enfoque formalista “centrado en el aprendizaje de nociones de lingüística y principios de gramática estructural” (Baez Pinal y Canizal Arévalo, 2009: 284), heredado de anteriores perspectivas, había llegado a una etapa final. Con esta reforma se buscó dejar atrás la descripción de la estructura de la lengua para retomar sus usos reales bajo el denominado enfoque comunicativo y funcional. La lectura, inmersa en esta concepción, es considerada como una herramienta fundamental para la adquisición de conocimientos, tanto dentro como fuera de la escuela y sobre todo como un medio para el desarrollo intelectual del estudiante.

Al inicio del siglo XXI se proyecta una nueva perspectiva en la concepción de la lectura. Con la Reforma Integral de la Educación Básica —que inicia en 2004 en preescolar, en 2006 en secundaria y en 2009 en primaria—, la enseñanza por competencias busca enfatizar el sentido comunicativo de la lengua en situaciones cotidianas.

Estas últimas modificaciones realizadas en los planes y programas de educación básica, conciben las competencias comunicativas como centrales en el proceso educativo.

Estos cambios estuvieron acompañados por un programa institucional de fomento a la lectura denominado Programa Nacional de Lectura (PNL) que conjuntó en 2001 los esfuerzos de dos programas similares (Rincones de Lectura y Programa Nacional para el Fortalecimiento de Lectura y la Escritura).

La Reforma integral de Educación Básica y PISA: puntos de contacto

Uno de los objetivos del programa PISA es proporcionar información que sustente de mejor manera las decisiones en materia educativa que deseen tomar los países participantes.

Nivel Primaria

El Programa de Español 2009 en primaria se sustenta en las prácticas sociales del lenguaje y está organizado en tres ámbitos: Estudio, Literatura y Participación comunitaria y familiar.

Nivel Secundaria

El propósito general del Programa de Español 2006 es que los estudiantes amplíen su capacidad de expresión y comprensión del lenguaje oral y escrito, lo usen para aprender y organizar su pensamiento, y puedan participar de manera reflexiva en las prácticas sociales del lenguaje en el mundo contemporáneo.

México  ha realizado múltiples esfuerzos para la enseñanza de la Lectura en el ámbito escolar. No obstante, los cambios que se requieren para mejorar su práctica y lograr mejores resultados, dentro y fuera del aula, apuntan a promover estrategias que permitan no sólo que el currículum se lleve en las aulas conforme a lo establecido, sino que se debe buscar que la competencia lectora se integre a la vida de las personas como una herramienta esencial.

 NOTAS.-

1. Afirmaciones realizadas por Melchor Gaspar de Jovellanos, ilustrado español cuyas ideas se recuperaron en os primeros proyectos educativos del México Independiente (Baez Pinal, 2009: 49).

2. En Estados Unidos y Europa, la enseñanza de la lectura precedía a la de la escritura (vid. Baez Pinal, 2009).

3. Este sistema era ineficiente porque los grupos en promedio contaban con 40 alumnos (Bermúdez, 1997: 127, apud Baez Pinal, 2009: 68).

4. Los datos sobre alfabetización fueron tomados de INEGI (2010), Estadísticas históricas de México 2009.

5. En esta transformación de los métodos de enseñanza, el papel del pedagogo suizo Johann Pestalozzi fue esencial. Para él, la educación debería darse por medio de la observación de los objetos materiales (método objetivo o intuitivo) y no basado en el aprendizaje memorístico.

6. Esta escuela activa fue inspirada en la llamada escuela nueva, cuyos exponentes fueron John Dewey, Decroly y María Montessori, entre otros.

7. Esta denominación, “Proyecto de Educación Socialista”, la retoma Baez Pinal (2009: 111 y ss.) del texto de Olivera Campirán (2002), “La evolución histórica de la educación básica a través de proyectos nacionales 1921-1999”.

8. El título original del que fuera el primer plan nacional de educación fue: “Plan para la expansión y mejoramiento de la Educación Primaria”.

Bibliografía

Baez Pinal, G. E. (2009). Del catecismo a los libros de texto gratuitos. Un panorama histórico de la enseñanza del español en la escuela primaria. Historia y presente de la enseñanza del español en México. Coord. José G. Moreno de Alba. México: UNAM, pp. 13-186

Baez Pinal, G. E. y A. V. Canizal Arévalo (2009). El español en la escuela secundaria: un panorama histórico (1926-1993). Historia y presente de la enseñanza del español en México. Coord. José G. Moreno de Alba. México: UNAM, pp. 235-369

Bazant, M. (2005). Lecturas del Porfiriato. Historia de la lectura en México. Seminario de Historia de la Educación en México. México: COLMEX, pp. 205-242

Greaves, C. (2005). La Secretaría de Educación Pública y la lectura, 1960-1985. Historia de la lectura en México. Seminario de Historia de la Educación en México. México: COLMEX, pp. 338-372

Loyo, E. (2005). La lectura en México, 1920-1940. Historia de la lectura en México. Seminario de Historia de la Educación en México. México: COLMEX, pp. 243-294

Olivera Campirán, M. (2002). Evolución histórica de la educación básica a través de los proyectos nacionales: 1921-1999. Diccionario de Historia de la Educación en México.

 *http://www.slideshare.net/carlossilvazac/mxico-en-pisa-2009-informe-completo

niños-pobres-mexico

Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
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Una respuesta a La enseñanza de la lectura en México: reseña histórica

  1. María Magdalena O. Gutiérrez Domínguez dijo:

    excelente la semblanza en contenido,extensión e importancia que tiene para los docentes que estamos involucrados en esta bella tarea de ver convertidos en lectores a todos los mexicanos.

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