Conflicto y autoridad docente .

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Conflicto, autoridad y argumentación.

Elementos para pensar los caminos para la paz en el aula

Por Alejandro Roberto Alba Meráz

(Fragmento)

La cultura escolar mantiene, a decir de voces especializadas en derechos humanos de México, un fuerte carácter autoritario. 

Las escuelas y la convivencia

En no pocos casos, la sobrepoblación y deficiente infraestructura se han convertido en factores de inestabilidad e inseguridad que producen hacinamiento y falta de atención adecuada a las necesidades de los alumnos.

La violencia puede atribuirse a las condiciones estructurales de la escuela, aunque   también está presente la tradición escolar autoritaria (CDHDF, 2011).

Conflicto y autoridad en el aula

La literatura sobre la autoridad ha centrado su atención en el control y el poder como fuentes de obediencia . “El uso de la autoridad es un mecanismo de ordenamiento de los roles en la vida social, a partir de los cuales se construye un imaginario en el que se fija quién manda y quién obedece” (Alba, 2011, p. 22). Es necesario entender cómo nos desempeñamos los profesores en sus aulas, porque de ahí toman los alumnos sus percepciones de la cultura autoritaria (Raney, 2003).

La autoridad en las aulas es necesaria porque “no hay educación sin autoridad”, afirma Cascón (2006), pero este autor nos adviete: el sistema educativo necesita resignificar la autoridad como uno de los factores del desarrollo del sentido de autonomía y del ejercicio de la libertad, pues ambas dimensiones participan dentro del espacio donde toda interacción necesita establecer límites (ser libre y autónomo no sucede haciendo lo que se quiera y sin ayuda de los demás).

Autores como Pace y Hemmings identifican maestros tipo burocrático, que son aquéllos que adoptan el comportamiento de jefes de oficina y actúan con criterios de operación racionales, sin aceptar un juicio argumentado que contravenga sus reglamentos; para estos docentes no hay excepciones a la regla.

Otra forma de autoridad es definida como profesional, su base está dada por el dominio del contenido curricular; este maestro acepta las razones de sus estudiantes cuando están basadas en las evidencias derivadas del conocimiento adquirido en su clase.

Por último, existe la autoridad moral, la cual  está encarnada por el maestro poseedor de una autoridad  que representa los valores más apreciados por la comunidad y goza de un prestigio intachable.

Los profesores combinan los tipos, dependiendo de las necesidades de orientación del grupo. De modo que los docentes pueden formar mezclas de los tipos puros, burocrático/profesional, carismático/moral, e incluso combinaciones más complejas.

Un profesor que combina los tipos profesional/moral usa el control con el fin de hacer más eficientes sus objetivos educativos. 

Argumentar para transformar los conflictos

Poder argumentar y luego actuar es algo propio del ser humano, pero hacerlo consciente es algo que se aprende.

En la formulación clásica de Aristóteles, recuperada por Descartes y seguida por muchos teóricos modernos, argumentar consiste en ofrecer razones para apoyar una conclusión apelando a criterios como la verdad de las proposiciones y la validez de la estructura argumental, de una manera cercana al conocimiento científico, como cuando se le pide al estudiante formular y validar hipótesis. 

Aprender a argumentar consistirá en mostrar cómo “ofrecer razones” teniendo en cuenta los motivos; entender por qué surge una diferencia y explorar maneras de resolverla. Está en juego un proceso, implica comprender el qué, el para qué, el cuándo y el cómo se ofrecen dichas razones.

Aprender a argumentar exige del profesor desarrollar la virtud de la paciencia, ser capaz de dar el tiempo y apoyo necesarios a los estudiantes en la maduración de juicios e identificación de razones (Capaldi, 1989). El profesor argumentador debe ser un experto en su materia, en los paradigmas pedagógicos para transmitir su tarea formativa y altas expectativas de valoración ética.

 Aprender de manera auténtica requiere aprender a hablar con franqueza y exponerse a un intercambio discursivo (Lin y Luk, 2002; Lemke, 1990). Por analogía, si buscamos promover aulas pacíficas, entonces los maestros debemos hablar y ayudar a nuestros  estudiantes a  pensar y hablar  de maneras no violentas.

Ante cualquier circunstancia escolar, cuando se quiera presentar una afirmación como un hecho, lo primero a lo que tendrá derecho quien se sienta perjudicado será a preguntar: ¿qué es lo que se está tratando de probar? ¿Eres consciente de las consecuencias de tu argumento? (Weston, 2005).

La perspectiva de una cultura de paz  considera el conflicto como un rasgo permanente de las relaciones humanas, pero necesario de transformación a partir del diálogo y el entendimiento, en especial en las escuelas.

Conclusiones

Cuando el docente aplica la autoridad de modo firme pero  sin arbitrariedad, como resultado de la interacción comunicativa argumentada, en la que el principio es el reconocimiento del otro, se propician ambientes donde los conflictos encuentran soluciones no violentas (Barger y Derryberry, 2013).

* Alba, A. (enero – junio, 2014) Conflicto, autoridad y argumentación. Elementos para pensar los caminos para la paz en el aula. Sinéctica, 42. Recuperado de http://www.sinectica.iteso.mx/seccion=articulo&lang=es&id=633_conflicto_autoridad_y_argumentacion_elementos_para_pensar_los_caminos_para_la_paz_en_el_aula

 

Entre los muros Segmento 1

 

Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
Esta entrada fue publicada en Cuadernos de Trabajo, Libros de Texto, Práctica docente, Primaria, Primaria, Proyectos didácticos de Español, Secundaria, Secundaria y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Conflicto y autoridad docente .

  1. LIDIA VARGAS RIVERA dijo:

    hola profesor Humberto buenas noches, he visto el video entre los muros que me envio, en verdad dificil para uno como docente encontrarse entre los muros. tengo un alumno con bastantes problemas y he intentado de varias maneras hablarle pero se me ha hecho muy dificil ya que unos dias esta bien y otros se porta rebelde, me gustaria que pudiera orientar de que manera puedo trabajar con el. Se lo agradecere bastante.

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    • Apreciada Lidia:
      ¿Ya hablaste con los otros maestros sobre dicho alumno? ¿Cómo se comporta en sus clases? Y…¿qué dicen los padres de su hijo?
      Detrás de la conducta puede haber motivaciones familiares, de salud física o emocional, ambientes adversos al jovencito en cuestión.
      Dialogar, dialogar, dialogar…
      Saludos cordiales. H.C.

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      • LIDIA VARGAS RIVERA dijo:

        buenas noches profesor, el problema con este alumno es el mismo con los demas profesores, ya que es un niño muy rebelde y por mas que se habla c on el es la misma respuesta, es muy rara la vez que acepta lo que se le dice, pero de todas maneras seguire su consejo y seguiremos dialogando con el.

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