Y Usted…¿sabe pedir un café?

 

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Y Usted…¿ sabe  pedir un café?

¿Está preparado para pedir un café? ¿Posee las habilidades lingüísticas requeridas para hacerlo?

Nos referimos a pedir un café en las modernas  tiendas especializadas: café con crema batida, o con leche entera, descremada, deslactosada, ligth, caramelo, temperatura de  la bebida.

Se trata de ordenar un café, pero hoy día,  Usted está  obligado a realizar su pedido “adecuadamente”, es decir,  si  Usted se atreve a pedir un café en una tienda moderna, su competencia comunicativa deberá estar al nivel del contexto. Veamos algunos ejemplos de pedidos de café:

  • “Un café con  leche sin grasa y lluvia de caramelo”
  • “Grande, hielo, splenda, vainilla latte con leche de soya”
  • “Frappuccino sin grasa con extra crema batida y jarabe de chocolate”

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Una sencilla transacción

Por Juan Villoro

[El ritual cotidiano, la obsesión estimulante de una taza de café se convierte, en el relato de  Juan Villoro, en un laberinto desesperante. ]

–Un capuchino, por favor.

–¿Regular?

–¿“Regular” es un tamaño?

–“Regular” no es un tamaño.

–¿Qué es?

–Es si quiere que sea regular de sabor.

–Quiero que sea bueno de sabor.

–Me refiero a lo que es la cafeína.

–La cafeína no es un sabor.

–“Regular” es el café que no es descafeinado.

–¡Ah!, ¿“regular” es normal?

–Si usted dice.

–Quiero regular.

–¿De qué tamaño lo va a querer?

–Normal.

–¿Normal?

–Perdón, ya me dijo que eso no es un tamaño.

–¿Chico, mediano, grande o extragrande?

–Mediano.

–¿Frío o caliente?

–Caliente.

–¿Con moka, vainilla o canela?

–Canela.

–¿Extra canela?

–Canela regular.

–¿Para tomar aquí o para llevar?

–Para tomar aquí.

–¿Bisquet, galleta, croissant, alfajor?

–Nada.

–¿Pero sí va a querer el capuchino?

–Claro.

–¿Cuenta con tarjeta de descuento Coffiii–Mex?

–No.

–Si tiene tarjeta de descuento, por cada treinta cafés le descontamos uno.

–No, gracias.

–Y puede participar en la rifa de una cafetera.

–Ya le dije que no me interesa.

–Su pago va a ser en efectivo o tarjeta de crédito.

–Efectivo.

–Son $16.60.

–Aquí tiene.

–¿Quiere redondear para la Asociación Palomas del Mundo?

–Redondee.

–Recibo 20. Tres pesos de cambio.

–Gracias.

–¿Cuál es su nombre?

–Juan.

–En unos minutos lo llaman. ¿Todo fue de su agrado?

–Me gustaría no tener que hablar tanto.

–¿Algo no fue de su agrado? Tenemos libro de quejas.

–Todo fue de mi agrado.

–Gracias por preferir “Coffiii–Mex, aroma y confianza”.

–¿Podría cambiarme este billete?

–Ya cerré la caja. Me hubiera dicho antes.

–¿Para abrir la caja tengo que comprar otra cosa?

–¿Bisquet, galleta, croissant, alfajor?

–Olvídelo.

–Usted es Juan?

–Le acabo de decir mi nombre.

–Tengo un mensaje en la computadora: no hay canela

–¿Tienen otro tipo de canela?

–Canela normal.

–Pedí canela normal.

–Aquí dice: “regular”. Lo puse en la computadora.

–¡“Regular” quiere decir “normal”!

–Regular es el café, la canela es normal.

–Está bien: ponga canela normal.

–¿Lo molesto con su firma?

–¿Para qué?

–Tengo que anular el pedido y abrir una nueva orden.

–¿Por qué?

–Es por su tranquilidad.

–Me voy a tranquilizar cuando me dé mi café.

–¿Pidió café? ¿No quería un capuchino?

–¡El capuchino es café!

–Es por su tranquilidad. Gracias por su firma.

–¿Me puede dar mi capuchino?

–Está ahí al lado. Desde hace rato.

–¿No dijo que me iban a llamar?

–Sólo llamamos a los clientes que están sentados.

–¡Este café está tibio!

–Llegó caliente. Usted dejó que se enfriara.

–Se enfrió porque no dejaba de hacerme preguntas.

– Su satisfacción es lo primero. Tenemos libro de quejas.

–¡Quiero un capuchino caliente!

–¿Regular?

–Quiero este capuchino, pero caliente.

–No nos dejan recalentar comida.

–Apenas lo toqué.

–Es por su seguridad.

–Olvídelo. Estoy a punto de tener un ataque.

–El café regular es malo para el corazón.

–Pensé que ustedes no hacían comentarios personales.

–No es nada personal.

–¿Es política de la empresa?

–Tenemos un folleto para clientes con hipertensión arterial.

–¿Si acepto el folleto me cambia un billete?

–El folleto es gratis. Con eso no puedo abrir la caja.

–El folleto me va a producir hipertensión arterial.

–¿Quiere entrar en nuestro programa de estrés? Le regalamos un refresco sin fenilalanina.

–Quiero irme. No puedo más.

–Fue un placer atenderlo.

–¡Quiero un mundo que sea regular!

–Que tenga bonita tarde. Gracias por buscar aroma y confianza. ~

http://www.letraslibres.com/revista/convivio/una-sencilla-transaccion

 

 

 

 

Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
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