La corrección de errores como instrumento didáctico

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La corrección de errores como instrumento didáctico

Por Rosa Ribas y Alessandra d’Aquino *

La corrección de errores suele verse asociada a la sensación de frustración.

Los maestros dedicamos mucho tiempo y esfuerzo a la corrección de los errores  en las tareas y escritos de los  alumnos. Para muchos,  es algo que hay que hacer porque, de lo contrario, no se cumple con las funciones  docentes.

Partimos de la convicción de que la corrección es una actividad útil en el aula, pero con demasiada frecuencia se lleva a cabo mal, de una forma rutinaria y poco coherente con los objetivos didácticos.

Las consecuencias son, por un lado, la frustración perenne de los docentes, la sensación de que por más y más que corrigen, siempre se repiten los mismos errores; por otro lado, nos encontramos con el miedo al error que experimentan tantos alumnos, que les impide hablar, o la sensación de fracaso cuando se les devuelve un texto con tachas o  marcado en rojo.

En realidad, buena parte de la sensación de inutilidad que la corrección deja en los docentes, que sienten que sus correcciones no tienen efecto, deriva de la falsa creencia de que una vez constatada la presencia de un error y reparado este, se ha producido un aprendizaje. Esta expectativa implica una concepción muy simplista del proceso de aprendizaje, como si bastara con tomar conciencia de algo para aprenderlo. Sin embargo, los procesos de aprendizaje son mucho más complejos.

La corrección debe ser entendida como un instrumento para potenciar procesos, un modo de proporcionar una retroalimentación, pero no funciona automáticamente; la corrección es un medio para que el alumno vuelva a reflexionar sobre sus errores y perfeccione su producción con la ayuda del docente. 

Aspectos importantes para llevar a cabo una buena corrección; es decir, una corrección que sirva tanto al alumno como al docente:

  • La corrección debe ser clara, no ambigua.
  • La corrección no es un castigo.
  • La corrección no debe poner en evidencia al alumno delante de otras personas.
  • La corrección debe estar regida por reglas de cortesía.

http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/publicaciones_centros/PDF/munich_2003-2004/08_ribas.pdf

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Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
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