Los errores. Ponencia de Rosa María Torres

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Los errores. Ponencia de Rosa María Torres

Ponencia 1º Seminário Internacional Prácticas Educativas

Pernambuco, Brasil, 16 mayo 2015

ERROR 1: La lectura y la escritura es un aprendizaje eminentemente escolar

La mayoría de personas asume que el aprendizaje de la lectura y la escritura es un aprendizaje eminentemente escolar. Es decir, un aprendizaje que se realiza en la escuela, gracias a un maestro o maestra, con un método y unos materiales de enseñanza. En consecuencia, el logro o el fracaso de la alfabetización se atribuyen al sistema escolar y, en especial, a los maestros.

No obstante, la lengua escrita no se aprende solo en el sistema escolar. Ese aprendizaje se inicia en la familia y en la comunidad, mucho antes del ingreso a la escuela, y continúa desarrollándose y perfeccionándose a lo largo de toda la vida. Las condiciones familiares y sociales influyen fuertemente sobre el desarrollo y usos de la lectura y la escritura.

Para incidir sobre el desarrollo de la lectura y la escritura hay que incidir no solo en el ámbito escolar sino también en el ámbito familiar y comunitario. El grado de exposicion a la lectura y la escritura tiene a menudo relación con los niveles de pobreza así como con los niveles de alfabetización y educación de los padres. Pero de eso no se habla.

ERROR 2: Hay que enseñar y aprender a leer y escribir cuanto antes

Existe gran presión familiar y social por escolarizar a los niños cuanto antes y por introducirles cuanto antes a la lengua escrita. Lastimosamente, hay gran desconocimiento en torno a los niños, a la educación, al aprendizaje. Se cree que mientras antes mejor, mientras más rápido, mejor.

No obstante, apresurar (a) la escolarización y (b) la alfabetización de los niños pequeños no es recomendable ni para los niños ni para el aprendizaje. La primera infancia es edad para jugar, para poner cimientos, para explorar el mundo, para ser feliz. La mejor iniciación a la lectura y la escritura es simplemente exponer a los niños a situaciones, actos y materiales de lectura, dibujo y escritura, volverlas amigables y deseables.

Un caso a tener en cuenta es el de Finlandia, uno de los mejores sistemas escolares del mundo, una sociedad lectora en la que todos – niños, jóvenes, adultos – aprenden desde niños a leer por placer y de manera independiente. Los niños finlandeses inician su escolarización a los 7 años; el preescolar y la educación previa se centran en el juego.

ERROR 3: Enseñar a leer y escribir es cosa sencilla

Sigue creyéndose que enseñar a leer y escribir es cosa sencilla, que basta con saber leer y escribir y, a lo sumo, con algunas orientaciones básicas acerca de métodos y técnicas.

Prima la capacitación (rápida, instrumental) antes que la formación (comprensión amplia). Para millones de educadores alfabetizadores en el mundo sigue siendo un misterio cómo aprenden a leer y escribir sus alumnos.                                                                             images

La pedagogía de la alfabetización tiene décadas de atraso en muchos países. “La letra con sangre entra” sigue ahí, abierta o velada. Esto, no obstante el enorme avance de la investigación científica, teórica y empírica, en este campo. La revolución epistemológica y pedagógica anunciada por el nuevo conocimiento sigue generalmente lejana a los centros de formación docente y a las aulas escolares.

A los educadores novatos se ubica en los primeros niveles. Los resultados están a la vista: la llamada “crisis de aprendizaje” es en verdad y fundamentalmente crisis de enseñanza. El día que se decida dar vuelta el esquema tradicional y poner a los mejores maestros en los primeros grados, habrá una verdadera revolución en la alfabetización escolar.

ERROR 4: Aprender a leer y escribir es cosa sencilla

Sigue creyéndose que aprender a leer y escribir es asunto sencillo, que puede resolverse en uno o dos años de escuela. Pero no es así.

 Los sistema escolares y, a menudo, los propios maestros, toman la decisión de que un alumno repita el año si no aprende a leer según lo esperado. La repetición castiga a los alumnos, especialmente si son pobres o indígenas, dejando intocado al sistema escolar. La repetición no resuelve ningún problema; al contrario, genera graves problemas a los alumnos, a sus familias y al sistema escolar en su conjunto.

ERROR 5: Leer y escribir como imposición, tarea y castigo

Leer y escribir están en el corazón de las tareas escolares (a menudo odiadas por los alumnos) y son utilizadas muchas veces como armas de castigo: el alumno que llega tarde, que se porta mal, que saca mala nota, puede ser condenado a lecturas o escrituras extras.

Muchos educadores se empeñan en promover la lectura y la escritura, pero no son conscientes de la carga negativa que les imprimen en la práctica escolar y de la ausencia de participación del alumnado en las decisiones sobre qué leer y qué escribir.

ERROR 6: Corregir, corregir, corregir

Nadie puede motivarse a aprender bajo la mirada vigilante de un corrector. Lo importante es que los alumnos lean y escriban. Tiempo habrá suficiente para que corrijan sus errores más adelante, una vez logradas seguridades y satisfacciones básicas.

ERROR 7: Leer entendido como leer libros

Esto corresponde a otra era. Hoy la lectura es ubicua, está desparramada por todos lados. Hay libros, periódicos, folletos, cómics, carteles,  … Ya no leemos solo en papel sino también en pantallas. En muchos países del mundo, hoy ya se lee más en pantallas – computadoras, celulares, – que en papel.

ERROR 8: Lo importante es cuánto se lee

Prima una visión cuantitativa de la lectura. Se considera buen lector al que lee mucho, al que lee muchos libros. ¿Cuántos libros leyó usted la última semana, el último mes, el último año? Así se calculan los índices de lectura.

Está también extendida una visión cuantitativa de la escritura. El profesor espera dos párrafos, diez líneas, una página. Igual que las redacciones de los cuadernos. O los 140 caracteres disponibles en Twitter. El volumen del documento sigue teniendo importancia cuando se trata de un proyecto, una ponencia o una tesis.

No obstante, como en tantas otras cosas, la calidad es más importante que la cantidad. Buen lector es aquel que lee por propia iniciativa, con avidez, con placer, no necesariamente aquel que lee mucho. Las pruebas internacionales PISA encuentran que los estudiantes que obtienen los mejores puntajes son aquellos que leen habitualmente y con gusto, no aquellos que leen determinado número de páginas o libros al año.

ERROR 9: Leer bien es leer rápido

La lectura rápida gana popularidad en el mundo y también, lastimosamente, en los sistema escolares. En verdad, leer requiere tiempo: tiempo para comprender, tiempo para aprender, tiempo para disfrutar. Leer comprensivamente y leer con gusto – claves de una buena educación lectora – están reñidos con leer rápido.

La rapidez lectora puede ser útil cuando se trata de leer un manual, un instructivo, pero ¿a quién puede ocurrírsele como objetivo leer rápido un cuento, una novela, un poema?. La lectura placentera es lectura sin prisas, saboreando lo que se lee, deteniéndose por momentos, volviendo atrás, releyendo cuando se antoja.

ERROR 10: Leer y escribir, actividades formales

Lectura y escritura se asocian a formalidad y hasta solemnidad: sillas, mesas, silencio, inmovilidad. Del alumno se espera que se pare para leer en voz alta. Libros y cuadernos han de mantenerse inmaculados, sin marcas. Los libros se conservan en estantes y pueden protegerse con candado. Los préstamos se rigen por tediosos procedimientos. Muy frecuentemente, las bibliotecas son lugares poco atractivos y poco visitados.

Lectura y escritura se asocian generalmente a espacios cerrados, pero se dan muy bien bien al aire libre. Ambas se vinculan a información, conocimiento, estudio, aprendizaje, prueba; no obstante, leer y escribir son también juego,

No se necesita presupuestos millonarios sino criterio y creatividad para construir un buen clima de lectura y escritura. Iluminar los espacios. Poner libros, cuadernos, crayones, lápices al acance de los niños. Bajar la lectura a ras del suelo antes que elevarla a las alturas. Sacar los libros de los estantes. Acercarlos a los lectores en vez de alejarlos. Superar el miedo a dañarlos, a romperlos, a mancharlos.

ERROR 11: Importa más la lectura que la escritura

La lectura aparece generalmente como prioridad; la escritura como subordinada y hasta olvidada. Planes y campañas se proponen promover la lectura; nunca o rara vez la escritura.

El lenguaje tiene cuatro funciones básicas: hablar, escuchar, leer y escribir. Todas ellas están integradas, se necesitan, relacionan y desarrollan entre sí. Es errado dejar atrás o para más adelante la escritura. El buen lector se interesa por la escritura y a menudo descubre sus habilidades como escritor. Quien escribe, no puede despegarse de la lectura. Quien lee asiduamente presta más atención a la ortografía, aumenta su vocabulario, mejora su capacidad para expresarse oralmente.

ERROR 12: La misión alfabetizadora termina con enseñar a leer y escribir

Generalmente, los sistemas escolares asumen su misión alfabetizadora en términos de enseñar a leer y escribir. Millones de personas en el mundo aprendieron a leer y escribir pero no leen ni escriben, no desarrollaron jamás el gusto y la necesidad de la lectura y la escritura.

Quien aprendió a leer y aprendió a gustar de la lectura tiene incorporado un dispositivo para seguir aprendiendo autónomamente a lo largo de toda la vida. La lectura es herramienta fundamental de autoeducación y de autoaprendizaje.

Una sociedad que mejora sus indicadores de escolaridad, pero que no avanza en sus niveles de lectura, es una sociedad escolarizada, no necesariamente educada.

Si los sistemas escolares replantean su misión alfabetizadora más allá de enseñar a leer y escribir y construir sociedades alfabetizadas, podrían hacer una contribución importantísima a la construcción de sociedades lectoras, de sociedades del aprendizaje.

FUENTE:   http://otra-educacion.blogspot.mx/

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Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
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