Se “rasgan las vestiduras” por el uso de la”k”

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Se “rasgan las vestiduras” por el uso de la”k”

Nos llama la atención esta noticia de un periódico de Tamaulipas.

Veamos la noticia:

Evitarán maestros de español la deformación del idioma”*

Por: Juan Rincón*

San Fernando, Tam.- Primitivo Salas Jiménez, maestro de español, comentó que la distorsión del idioma en redes sociales es un fenómeno que ha permeado en las escuelas.

Los maestros de la materia de Español entrarán al rescate de las palabras escritas, para evitar la distorsión y deformación del idioma; esto es parte de la enseñanza del idioma. Primitivo Salas Jiménez es maestro de Español de la Escuela Secundaria Técnica 65 en San Fernando.

Ante esta “moda” entre los jóvenes, aseguró que los maestros están buscando evitar y erradicar el uso de palabras inadecuadas y que distorsionan nuestra lengua escrita; a veces cambiando letras y sustituyendo palabras.

Señaló como ejemplo el uso de la “k” en lugar de la “q”, lo que evidentemente está muy difundido en las redes sociales y ha deformado la lengua escrita entre los jóvenes.

Dijo que no existe un programa en las escuelas para evitar la deformación de la lengua escrita, pero los maestros están obligados a recomendar a sus alumnos el uso correcto de las palabras, para preservar la lengua española.

Los maestros de español no admiten el uso de la “k” en sus alumnos.

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Hasta aquí la noticia. Ahora me  gustaría  generar una  discusión para despertar nuestro pensamiento, respetando su mejor opinión.  ¿Qué le parece a Usted el asunto de la noticia? ¿Qué piensa de este problema?

Empezaré, como abogado del diablo, a criticar al buen maestro Primitivo Salas Jiménez, pero, antes, reconoceré sus buenas intenciones. Nuestro colega Primitivo Salas es un buen maestro especialmente preocupado por el uso correcto de las palabras”(sic)

Que fortuna que al compañero Primitivo Salas no le tocó vivir  la época en que el Marqués de Santillana (Iñigo López de Mendoza – 1398-1458) compuso estos versos:

“Moza tan fermosa

non vi en la frontera,

com’una vaquera

de la Finojosa”.

¿Qué es eso de escribir hoy en día hermosa en lugar de “fermosa”? ¿Debemos de ir al rescate de las palabras escritas de antaño, para “evitar la distorsión y deformación del idioma”?

Sin remontarnos a una época tan remota como la del Marqués de Santiñana, imaginemos al maestro Primitivo Salas en el siglo XIX . ¿ Se hubiese empeñado en conservar el nombre de nuestro país como entonces se escribía: “Mejico”?*

Para los maestros de español, una de las preguntas cruciales consiste en :

¿Debemos adoptar una visión de “uso correcto de las palabras” ?, o bien,

¿Debemos adoptar un visión de las prácticas sociales del lenguaje?

Si adoptamos una visión de “uso correcto de las palabras” tendríamos qué diferenciar en qué contexto son “correctas” y en cuáles “incorrectas” determinadas palabras. Cuando nos preguntamos  cuando son correctas y cuando no, entonces derivamos en las prácticas sociales del lenguaje.

¿Cuándo es “correcta” y cuándo “incorrecta” una palabra?

Desde el enfoque de las prácticas sociales del lenguaje, depende del tipo de texto. Si consideramos la escritura como un acto comunicativo, no cabe duda que aquellos textos que van a ser publicados o leídos por otros, requieren ser corregidos con rigor. No obstante, es importante considerar que durante la producción de un texto, por lo general, los alumnos no ponen atención a la ortografía para no “perder el hilo” de su expresión; sin embargo, durante la reescritura, deben rectificar los errores, especialmente cuando saben que serán leídos por sus pares o por otros destinatarios

En este sentido, el rigor de la ortografía debe exigirse en   los textos formales, como es el caso de   los productos finales de lenguaje que escriben los alumnos como resultado de sus proyectos didácticos, pero esto no tiene porque aplicar en los textos “borrador” que se escriben como preliminares al texto final.

Desde otro punto de vista, el rigor ortográfico tiende a ser flexible en muchos ámbitos sociales del lenguaje. El ámbito de la comunicación formal exige una lengua escrita acorde con las normas ortográficas; en cambio, en el ámbito de la comunicación coloquial, empleamos la lengua hablada de manera informal y permisiva.

Sobre este particular, la periodista española Maite Gutiérrez también se “rasga las vestiduras”: Facebook pone al descubierto que el nivel de escritura ha descendido”**. Su argumento es que las redes sociales han puesto al descubierto que los millones de usuarios, la mayoría adolescentes y jóvenes, escriben sus mensajes con faltas de ortografía.

“Haber si coincidimos mañana”, “sí, aver. Esta breve conversación entre jóvenes suele aparecer en Facebook. La confusión a la hora de escribir la expresión a ver es una constante. Pero abundan muchos otros errores de distinta índole y gravedad. Antes de internet, la correspondencia gozaba de una privacidad mayor. Facebook o Twitter, en cambio, han llevado al universo público las comunicaciones interpersonales, textos que de otra manera nunca hubieran estado a la vista de tal cantidad de personas, o que tan siquiera hubiesen llegado a producirse. Sorprende el reguero de faltas vertidas en ellos . En opinión de algunos, las faltas que Facebook ha hecho públicas no son más que una muestra del deterioro que se observa en el aula.

“Los estudiantes de ahora tienen menos cuidado para la ortografía que en otras épocas y escriben de manera más descuidada y apresurada”, argumentan algunos maestros como nuestro colega Primitivo Salas.

Sin embargo, algunos lingüístas ponen en duda que el nivel de ortografía y expresión escrita empeore. El filólogo Daniel Cassany señala que no existe constancia de que antes se escribiera mejor que ahora. “Hace unas décadas sólo sabía escribir una parte de la sociedad, una élite que se tenía como referencia”. Cassany añade que la educación de masas ha hecho que el alumnado sea más heterogéneo y que en las clases se mezclen distintos niveles.

Algunos profesores discrepan con Cassany: “Es cierto que el alumnado es más heterogéneo, pero también que el nivel ha bajado, los que estamos en las aulas lo sabemos, ha empeorado de una década a esta parte”.

El punto es que deseamos que los alumnos escriban con ortografía y hoy día se considera que es preferible dejar escribir a los alumnos sin corregir las faltas ortográficas en sus escritos preliminares a las versiones finales.

La ortografía no debe funcionar como inhibitoria: Si un alumno no escribe porque tiene miedo de cometer un error de ortografía, es preferible que escriba como le sea posible.

Si vemos la ortografía como una práctica de lenguaje y nos instalamos en el siglo XXI, entonces debemos considerar que con las nuevas tecnologías están pasando cosas muy interesantes.

En la pantalla de la computadora tenemos una tecnología instalada que me sugiere “escribe y mándalo rápido. No revises”. Me refiero al correo electrónico y a la práctica extendida de escribir mail para contestar de inmediato. El medio suscita la rapidez y la no revisión. Ahí aparece cualquier cantidad de errores de ortografía y ni hablemos del chat porque en el chat se produce además ortografía desviante a propósito. Ahora, en la misma pantalla y con el mismo teclado, entramos a “word” y ahí tenemos un corrector ortográfico que lo podemos activar y nos alerta. Entonces en algunos casos ocurre que la computadora me dice “ni te ocupes de la ortografía” y en otros me dice “ocúpate o yo me ocupo por ti. Yo estoy alerta, tú sigue, pero luego revisa porque yo te estoy diciendo aquí pasa algo”. ¿Qué es lo que pasa? Los jóvenes lo están haciendo sin problemas.

Asumamos que la comunicación por Internet está instalando una tolerancia ortográfica que era desconocida. Cualquiera ha recibido mensajes en donde alguien muy cuidadoso de sus mensajes comete errores de ortografía que jamás cometería si fuera en papel.

Uno no empieza diciendo “te fijaste el error de ortografía”. ¿Por qué lo toleramos? Porque sabemos que en la mensajería electrónica lo importante es el contenido más que la forma.

La ortografía es importante para mantener la intercomunicabilidad entre hablantes hispanos que pronunciamos de maneras muy diferentes las cosas, pero como dice Emilia Ferreiro: “No es un pecado capital cometer un error de ortografía”.

La ortografía no debe funcionar como inhibitoria: Si un alumno no escribe porque tiene miedo de cometer un error de ortografía, es preferible que escriba como le sea posible.

La cultura audiovisual y los todavía bajos índices de lectura son algunas de las causas que señalan algunos para explicar esta pérdida de buena ortografía. Messenger, Facebook o Twitter, herramientas muy extendidas entre los adolescentes, tampoco ayudan a mejorar la escritura. “Es cierto que hoy en día se lee y se escribe más que nunca gracias a internet, pero ¿de qué manera? ¿Qué calidad tienen esos textos?”, se preguntan muchos maestros.

Conclusión: Con los textos formales (cartas, oficios, avisos, anuncios…), rigor ortográfico; con el Messenger, Facebook o Twitter… como quieran, aunque sea con “k”.

Y Usted…¿qué opina?

*http://www.lavanguardia.es/vida

*NOTA.-La grafía recomendada para este topónimo es México, y su pronunciación correcta, [méjiko] (no [méksiko]). También se recomienda escribir con x todos sus derivados: mexicano, mexicanismo, etc. (pron. [mejikáno, mejikanísmo, etc.]). La aparente falta de correspondencia entre grafía y pronunciación se debe a que la letra x que aparece en la forma escrita de este y otros topónimos americanos (Oaxaca y Texas) conserva el valor que tenía en épocas antiguas del idioma, en las que representaba el sonido que hoy corresponde a la letra j. Este arcaísmo ortográfico se conservó en México y, por extensión, en el español de América, mientras que en España, las grafías usuales hasta no hace mucho eran Méjico, mejicano, etc. Aunque son también correctas las formas con j, se recomiendan las grafías con x por ser las usadas en el propio país y, mayoritariamente, en el resto de Hispanoamérica.

Diccionario panhispánico de dudas ©2005

Real Academia Española © http://www.fundeu.es/consulta/mexico-o-mejico-828/

** http://www.lavanguardia.com/vida/index.html

x-key

La escritura de la “generación tecnológica”. Emilia Ferreiro

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Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
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