Los olvidados de la pandemia: adolescentes y salud mental

Gina Chapa Koloffon*

(Fragmento)

Una de las preocupaciones más presentes en la discusión pública actual son las consecuencias de la pandemia y las medidas de aislamiento social en la salud mental. 

Más recientemente se ha volteado a ver a los niños y adolescentes que han visto limitada su socialización, entre otras cosas, por no poder ir a la escuela en más de un año. 

Los adolescentes están enfrentando verdaderos procesos de duelo por haber perdido su último año  en forma presencial,  la socialización con sus amigos, entre otras cosas. 

Los conflictos de la adolescencia

Una forma de explicar los retos de la adolescencia como etapa de vida es imaginando un péndulo. Al nacer, estamos en un extremo del movimiento pendular: nuestro mundo consiste básicamente en lo que nos muestran en casa. En la adolescencia, este péndulo inicia el movimiento hacia el lado contrario, y el cuestionar a nuestros padres y a sus creencias, que hasta ahora eran las nuestras, se vuelve la norma. Por primera vez pensamos que quizás nuestros padres no tienen la razón absoluta en todo y comenzamos a buscar nuestra propia identidad. Como dice Lucía Magis, investigadora de la Universidad de Berkeley: “Durante la adolescencia debemos hacer lo mismo que al formar una nueva banda musical: definir un estilo propio, una personalidad, y entender y establecer relaciones con el mundo que nos rodea”. Al finalizar esta etapa de confrontación, el péndulo llegará a un punto de equilibrio en el que el joven integrará y reconciliará las ideas de ambos extremos y nacerá un nuevo individuo.

En esta etapa, los padres, a su vez, perciben a sus hijos como rebeldes y desafiantes cuando empiezan a cuestionarlos y debatir con ellos temas sobre moralidad o religión. Ya lo dijo Herman Hesse en Demian, libro imperdible para quien quiera entender la adolescencia: “el pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo”. Hay que considerar que, en esta analogía, romper el cascarón es difícil para el huevo, pero también para el pájaro.

En la adolescencia lo más importante en el mundo es pertenecer a un grupo, sentirse aceptado. Esto tiene una explicación biológica-evolutiva, ya que coincide con la etapa de inicio de la madurez sexual. A esto le sumamos que el sistema fronto-parietal, la estructura cerebral que funciona como “freno de mano” para la impulsividad, aún no está lo suficientemente madura. Por ello, las decisiones tienden a tomarse tomando en cuenta más factores emocionales que racionales. Esta combinación puede ocasionar que, con el fin de ser aceptados en un grupo, algunos adolescentes actúen de forma riesgosa e impulsiva, tomen decisiones que van completamente en contra de sus propios valores o creencias, y ocasionen choques con las figuras de autoridad.

El papel de los padres es mantenerse como observadores ante estos cambios, apoyando en la medida que sea necesario y, sin sobrerreaccionar, únicamente intervenir en caso de que en este proceso de autodescubrimiento se caiga en alguna conducta de riesgo. Se dice fácil y no siempre lo es, pero este proceso es sano y fundamental para que las personas tengamos una identidad propia y no seamos fotocopias de nuestros padres. Una de las funciones más importantes de acudir a la escuela en este sentido, es precisamente tener la oportunidad de convivir con personas fuera de nuestra familia y de esta forma aprender y practicar el hacer nuevos amigos, negociar y llegar a acuerdos, tolerar la frustración, tener conductas prosociales.

Convivir en pandemia

La interacción con pares en este contexto está siendo complicada. Durante la pandemia, cada vez más padres se quejan de que sus hijos adolescentes “se la han pasado pegados al celular o a la consola de videojuegos”, por lo que frecuentemente los conflictos suceden cuando los padres limitan el tiempo que sus hijos pasan frente a pantallas. Si bien es indispensable y sano establecer reglas y límites sensatos para la disciplina de los adolescentes, tenemos que preguntarnos qué necesidad están cubriendo los adolescentes pasando el tiempo en las redes. En muchos casos es la forma que tienen para mantener vivos sus vínculos sociales con el exterior, es la forma en la que conviven.

Se ha demostrado que el uso de las redes sociales no sólo contribuye a la socialización, sino que también favorece la conectividad cerebral. Algunos videojuegos pueden jugarse en forma colaborativa lo que promueve el intercambio de experiencias y la posibilidad de hacer amigos. Sin embargo, falta ver si este tipo de convivencia virtual será suficiente para lograr las metas de aprender y refinar la conducta social en los adolescentes.

Por otro lado, se ha visto una relación significativa entre la manera en que los padres están viviendo el estrés ocasionado por la pandemia y sus consecuencias económicas, y los niveles de ansiedad, capacidad de adaptación y resiliencia entre los niños y adolescentes. Para explicar este fenómeno ocuparé un ejemplo: Supongamos que yo voy en un avión y hay una turbulencia. Inicialmente podría sentirme asustada, pero si volteo a ver a la sobrecargo más cercana y ella está tranquila, comprendo que no hay razón para que yo me asuste. Los niños y adolescentes aprenden a regular sus emociones observando el estado emocional de los padres, por lo que lo más seguro es que, si durante un periodo de crisis, los padres se muestran contenidos emocionalmente y promueven retomar lo más pronto posible las rutinas, los niños y adolescentes también se sientan tranquilos y se adapten más fácilmente.

… es necesario favorecer acciones que permitan a los adolescentes hacer y/o retomar rutinas favorables lo antes posible, esto incluye el procurar una buena alimentación e hidratación, realizar actividades físicas, tener hábitos saludables de sueño e higiene, promover la interacción social (aunque esto incluya usar el celular o la consola de videojuegos) y mantener canales de comunicación abiertos con los padres. Algo que no se menciona es que el tener un pasatiempo les permite a los adolescentes  desconectarse del estrés que puede generar la casa o la escuela, así como sentirse retados y obtener satisfacciones a partir de aprender y refinar habilidades. Promoviendo estas condiciones quizás podamos ayudar a saldar la deuda que dejó la pandemia con la salud mental de los adolescentes.

Gina Chapa Koloffon

Médico Psiquiatra y Paidopsiquiatra. Departamento de Investigación Clínica del Hospital Infantil de México Federico Gómez.

Referencias

Cristiano Crescentini, Susanna Feruglio, Alessio Matiz, Andrea Paschetto, Enrico Vidal, Paola Cogo y Franco Fabbro, “Stuck Outside and Inside: An Exploratory Study on the Effects of the COVID-19 Outbreak on Italian Parents and Children’s Internalizing Symptoms”, Frontiers in Psychology, vol. 11 (2020): 2850.

Camila Saggioro de Figueiredo, Poliana Capucho-Sandre, Priscilla Oliveira-Silva Bomfim et al., “COVID-19 pandemic impact on children and adolescents’ mental health: Biological, environmental, and social factors”, Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry, vol. 106 (2021): 110171.

Lucía Magis-Weinberg, Rompan todo: adolescencia, ruptura y creación, (México: Neuromexico, 2021).

Hermann Hesse , Demian (Alemania: S. Fischer Verlang, 1919)

Eveline A. Crone y Elly A. Konijn, “Media use and brain development during adolescence” Nat. Commun. 2018;9(1):588. DOI: 10.1038/s41467-018-03126-x.

Maria Spinelli, Francesca Lionetti,, Massimiliano Pastore y Mirco Fasolo, “Parents’ stress and children’s psychological problems in families facing the COVID-19 outbreak in Italy” Front. Psychol. vol.11 (2020):1713. DOI. 10.3389/fpsyg.2020.01713

*Revista nexos

Acerca de humbertocueva

Humberto Cueva García se tituló en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” de Monterrey, NL. Profesor de escuelas primarias y secundarias, tiene grado de maestría en Español por la Escuela de Graduados de la Normal Superior , en la cual ha impartido cursos de didáctica y literatura contemporánea. Asesor técnico-pedagógico de la aplicación y seguimiento del Programa de Español en escuelas secundarias de Nuevo León . Desde 1992 es autor de libros de texto de Español para primaria y secundaria editados por la Editorial Trillas. Conductor de talleres de actualización docente a nivel nacional y regional invitado por la SEP de 2006 a la fecha.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s